Hablemos de Leadville. Leyendas de la carrera. La edición de 1993.


Los Tarahumaras volvieron a Leadville. Y no tardaron mucho. Al año siguiente de su primer viaje a Colorado, repitieron experiencia en las Rocosas en 1993, y con un resultado muy distinto al cosechado la primera vez. En esta ocasión no calzaban ningún último modelo de Converse ni tampoco las prendas técnicas más modernas. No eran necesarias. De hecho, para ellos eran un estorbo. Ataviados con sus largas camisas, con su pañuelo en la cabeza y, sobre todo, con el calzado que les hace tan especiales: los huaraches, unas sandalias cuya suela es un trozo de goma con unas cintas de cuero para sujetarlas a los tobillos. De hecho, ni siquiera las traían consigo desde Méjico. Unos restos de neumáticos en un vertedero cercano a Leadville y una navaja para recortarlos a su gusto fueron suficientes para obtener el calzado con el que afrontarían cien millas a través de las montañas. 

Tampoco competían por completar un reto o por añadir su nombre a una lista de finishers. Ni siquiera por ganar. Su trofeo era llevar comida a su pueblo, ya que el promotor que les llevó a Leadville lo consiguió con esa promesa.

Familiarizados con el recorrido, con el equipo al que estaban acostumbrados, sabiendo que en los avituallamientos podían comer y beber sin esperar a que nadie se lo ofreciera y corriendo prácticamente igual de rápida la primera mitad que las segundas cincuenta millas, tres Rarámuris se auparon a tres de las cinco primeras posiciones de la Leadville 1993. El ganador, Victoriano, contaba nada menos que 55 años. El segundo, Cirrildo, 38. Había nacido una leyenda, la leyenda de los Tarahumaras, de aquellos que avanzan flotando entre la niebla de las Rocosas. 

La carrera de 1993 fue histórica, pero la de 1994 sería mítica.

Fotografía gentileza de Mayayo
El tute del viernes pasado me dejó bastante sorprendido. Por lo entero que terminé y por lo bien que me encontraba al día siguiente. Poco castigado muscularmente y sólo con alguna molestia en las uñas, por estrenar zapas en una sesión tan larga. Así que tras la jornada de descanso la sesión de fuerza del domingo en la elíptica llegó ya los 50' y hoy, como todos los lunes, entrenamiento pistero y toboganero. 17,8 millas en 2h24'., D+425. Una buena manera de empezar la semana.

IPOD: Mago de Oz. Gaia III.
EQU: 
Zapas TNF Single Track (34,6 millas)/ Camiseta Altus Bora + interior Nike / Pantalón Sport Zone

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