Con una barba helada, todo es posible. El poder de la barba helada. El recorrido invernal del Greys River.


Con una barba helada todo es posible. El hielo en la barba te transforma. Es como una droga que te hace ser capaz de cualquier cosa. Cuando ves una puerta cerrada con llave piensas que no puedes entrar. Cuando ves esa misma puerta y tienes hielo en la barba, te crees capaz de derribarla y entrar. Es el poder del hielo en la barba. 
Ty Draney 




El Greys River recorre, a caballo entre las fronteras de Idaho y Wyoming en Estados Unidos, alrededor de cien kilómetros desde su nacimiento hasta la desembocadura en el Snake. Realmente, no deja de ser un arroyo de montaña, aunque de dimensiones bastante más grandes que las que estamos acostumbrados a ver por aquí. Un río popular sobre todo por tratarse de un paraíso para la pesca a mosca, incluso con un campeonato del mundo celebrado en sus aguas. 

Ty Draney y Luke Nelson son corredores de Patagonia. Para la próxima temporada invernal la marca necesitaba unas cuantas fotografías en condiciones extremas de frío. Vamos, que cuanta más nieve y hielo mucho mejor. Para Draney y Nelson encontrar esas condiciones no es muy complicado, ya que viven en Wyoming y Idaho respectivamente. Entonces, ¿qué mejor que recorrer el cauce seguramente helado de un arroyo que desemboca justo en la frontera entre los dos estados? Los números, 110 Kms y una previsión de tres días para acometer un terreno que tan sólo habían reconocido en coche. Un recorrido que tenían previsto realizar combinando la fat bike con la carrera-caminata.

Con una logística en la que estaba previsto llevar con ellos mismos todo el material necesario para los tres días, la previsión de bajas temperaturas (hasta 25 bajo cero) hizo que tomaran la precaución de que les acompañara en las primeras horas una moto de nieve. 



Una aventura de 72 horas que echó a andar a las 4 de la mañana con todas las dificultades del mundo con un ritmo mucho más lento del previsto por las condiciones de la nieve que les hacía hundirse a cada paso teniendo que optar incluso por parar durante un tiempo para ponerse más ropa de abrigo, sobre todo en los pies. Como decían ellos "no buscamos ningún récord, no hay prisa, es mejor ir caliente".

En el segundo día, también a pie, las condiciones mejoran y les permiten comenzar a llevar un ritmo constante de unos 10' por milla, que no está nada mal para arrastrar un trineo. Dos días completos sin ver a una sola persona, tan solo alces. Alces, alces y más alces. Cientos de ellos.



El tercer día por fin pueden utilizar las fat bikes, aunque en condiciones óptimas tan sólo al principio puesto que conforme se acercan a la "civilización" el camino está pastoso y las ruedas se hunden hasta hacer imposible el pedaleo. La subida de las temperaturas también influye, lo que hace que la barba ya no se hiele. Pero no importa porque la meta está a la vuelta de la esquina.




Una "excursión" para obtener fotografías que podremos ver en próximos catálogos de Patagonia. Una aventura de "barbas heladas". Con hielo en la cara todo es posible.

Fuentes: 
Abel Recknold
Blog personal Ty Draney
Emails Luke Nelson

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